lunes, 21 de marzo de 2011

sábado, 19 de marzo de 2011

Actividad 5 - Informe de lectura - Violencia sindical en Colombia

La historia del sindicalismo en Colombia, data desde el mismo momento en que empezaron a formarse las primeras fábricas y empresas en el país. Sin embargo, hablar de sindicalismo propiamente dicho, nos remonta a comienzos de los años 1918 – 1920 cuando se empiezan a formar las primeras organizaciones sociales de los trabajadores.



Los acontecimientos laborales, originan varias etapas del sindicalismo que han marcado hondas y profundas huellas históricas, como antecedentes en la lucha de los actuales trabajadores sin distingo de color político, social o cultural, quienes por medio de su análisis, reflexiones y práctica cotidiana, han construido el devenir laboral y la conquista de sus derechos, que son defendidos a través de una permanente lucha de clases y convencidos de que la única forma de adquirir y defender estos derechos es por medio del sindicalismo. Esto origina que sean los más perseguidos y exterminados por parte de empresarios, Estado y actores armados.



La Escuela Nacional Sindical (ENS), en un análisis realizado de la violencia sindical en Colombia, durante el periodo 1986 – 2007 advierte que no se trata de una violencia difusa e indiscriminada. Pues en la  historia reciente del país, trabajadoras y trabajadores sindicalizados han sido victimas de violaciones sistemáticas, permanentes y selectivas de sus derechos. Donde, la ocurrencia de homicidios contra sindicalistas esta directamente vinculada a la existencia y el desarrollo de conflictos laborales, en medio de los cuales la violencia funge como eficaz reguladora. Esta violencia  “representa un conjunto de acciones deliberadas, estratégicas y sistemáticas orientado a debilitar o desterrar el ejercicio de reivindicación sindical y defensa de los derechos laborales”[1].

Lo anterior se da, porque el sindicalismo colombiano es considerado como una potencial amenaza, que ha permanecido asociada a los grupos guerrilleros. El gobierno busca destruir estos vínculos  que la guerrilla tiene con la población civil organizada y no organizada, ya que el concepto que se tiene en el sector oficial es que las organizaciones sindicales son encargadas por las guerrillas para desatar la guerra política, con el propósito  de garantizarles a estas un mayor espacio militar, político y social.

En Colombia, la defensa de los derechos humanos, principalmente el ejercicio sindical, han sido consideradas como una amenaza para la seguridad del Estado y quienes las ejercen se han constituido sistemáticamente en blanco de los servicios de inteligencia o en victimas de diversas formas de agresión. “Esto condujo a que se convirtiera en enemigos potenciales o reales a quienes solo pretendían oponerse por medios pacíficos”[2]. Lo que nos revela una cultura antisindical profundamente arraigada en la sociedad colombiana.

Esto permite al gobierno, crear una política de seguridad democrática, para atacar y perseguir a las organizaciones sindicales, porque según la doctrina oficial estas mantienen vínculos diversos con la guerrilla,  Según estudios de la escuela Nacional Sindical, durante este periodo se han cometido al menos 9310 violaciones a la vida, libertad e integridad de trabajadores y trabajadoras sindicalistas colombianos.

Es por eso que la Escuela Nacional Sindical ante la difícil situación en materia de derechos humanos, ha venido realizando en los últimos años una labor de investigación y divulgación de las violaciones en sus diferentes manifestaciones a la que son sometidos los trabajadores sindicalizados en todo el territorio nacional y además, denunciar los prolongados silencios que ha guardado el Estado colombiano frente a este  proceso de violencia que bien puede nombrarse como un genocidio político que permanece en la más absoluta impunidad.

Y aunque Colombia ha incluido en su constitución política de 1991 instrumentos de protección de los derechos humanos, además de haber ratificado varios convenios  con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el país existen complejas paradojas y agudas contradicciones entre lo que es la norma, lo que es la realidad  y lo que se ejecuta y publica de ella, que evidencia un contexto general de impunidad, mostrando una fragilidad de nuestra democracia y la distancia que existe entre el país formal y ese país real donde se violan permanentemente los derechos humanos. Es el gobierno el principal enemigo, y es así que con medidas jurídicas y administrativas busca restringir los derechos de los trabajadores  promulgando normas como la ley 50, la ley 100 de 1993 y la ley 200 de 1995; además de la promulgación de normas como el decreto 222 sobre contratación de mano de obra por prestación de servicios.

De acuerdo a la información recopilada por la Escuela nacional Sindical frente a la dimensión de la violencia que enfrentan estos en el país, nos podemos dar cuenta que la historia del sindicalismo en Colombia, es también la historia de una violencia selectiva que se teje de dolor, resistencia y balas. Donde empresarios y Estado aprendieron a diseñar estrategias para aniquilarlos. Más de la mitad de los asesinatos contra sindicalistas en el mundo ocurre en Colombia; esto nos muestra una cultura anti sindical que cataloga al sindicalismo colombiano como connatural a la insurgencia y como un estorbo para el progreso económico de las empresas y del país. Para el caso especifico de los homicidios, “Colombia ha tenido una participación que oscila entre el 57% y el 88% en el total de asesinatos contra sindicalistas ocurridos en todo el orbe, datos que ubican al país en la deshonrosa posición de ser el lugar más peligroso del mundo para la actividad sindical”[3]

Esta violencia contra el sindicalismo en Colombia, está atravesada de un extremo a otro por el olvido y por la denegación de justica, donde la Escuela Nacional Sindical orienta sus investigaciones hacia la reivindicación de la memoria de las víctimas del sindicalismo colombiano que lucharon por un movimiento que se resiste a desaparecer, donde la violencia siempre ha estado presente y donde justicia y derecho han estado en el olvido.



[1] www.udistrital.edu.co/sintraudSINDICATO.historia sindical en Colombia.
[2] CORREA MONTOYA, Guillermo.2515 o esa siniestra facilidad para olvidar. Cuaderno de derechos humanos Nº 19. Medellín: Escuela Nacional Sindical, 2007. Pág. 11.
[3] CORREA MONTOYA, Guillermo.2515 o esa siniestra facilidad para olvidar. Cuaderno de derechos humanos Nº 19. Medellín: Escuela Nacional Sindical, 2007. Pág. 17.

jueves, 3 de marzo de 2011

Actividad 4 - Reseña - 21 años de asesinatos de sindicalistas en Colombia

CORREA MONTOYA, Guillermo. "2515 o esa siniestra facilidad para olvidar". 21 años de asesinatos de sindicalistas en Colombia. Cuaderno de derechos humanos N° 19. Medellín: Escuela Nacional Sindical, 2007. 156 p.

Guillermo Correa Montoya es un trabajador social egresado de la Universidad de Antioquia, actualmente vinculado a la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la misma institución y director de investigaciones de la Escuela Nacional Sindical, en el área de defensa de los derechos humanos y laborales.

El autor pretende mostrar con esta investigación, las injusticias cometidas por el Estado colombiano al no reconocer los derechos fundamentales de trabajadoras y trabajadores. Investigaciones que fueron realizadas en centrales obreras y sindicatos de empresas; además de relatos de personas que se han visto directamente involucradas.



Al ser un texto investigativo, nos muestra la crisis del sindicalismo colombiano y la real dimensión del problema, donde Estado y empresas buscan desconocer sus derechos recurriendo a un aniquilamiento selectivo de sus principales lideres. Este es un informe que recopila 21 años de la violación a los derechos humanos, laborales y sindicales de los trabajadores colombianos, consistente al periodo 1986-2006, que contiene entre otros la lista de los sindicalistas asesinados durante este periodo. Además de denunciar al Estado colombiano por guardar silencio frente a un proceso de violencia que bien puede nombrarse como un genocidio político que permanece en la más absoluta impunidad. Donde es sindicalismo es catalogado como connatural a la insurgencia y como un estorbo para el progreso económico de las empresas y del país.

La veracidad de las referencias es el resultado de un seguimiento meticuloso a los asesinatos de los sindicalistas ocurridos en el país, a partir de la comunicación con organizaciones sindicales, seguimiento a la prensa nacional y comunicados e informaciones de otros bancos de datos de derechos humanos.



El texto en el desarrollo del tema, esta orientado hacia la reivindicación de la memoria de las victimas del sindicalismo colombiano, que lucharon por un movimiento que se resiste a desaparecer y donde justicia y derecho ha estado siempre en el olvido. Me parece que con la lectura realizada, nos podemos dar cuenta que la historia del sindicalismo en Colombia, es también la historia de una violencia selectiva que se teje de dolor, resistencia y balas. Donde empresarios y Estado aprendieron a diseñar estrategias para aniquilarlos. Esto convierte a Colombia en el país mas peligroso del mundo para la actividad sindical, durante este periodo (1986-2006) el promedio de asesinatos de sindicalistas oscilo entre el 57% y el 88%. Más de la mitad de asesinatos contra sindicalistas en el mundo ocurrió aquí estos datos ubican al país en un deshonroso primer lugar en violaciones permanentes a los derechos humanos del trabajador colombiano.